martes, 6 de septiembre de 2011

El verdadero mundial: aprendiendo de Nueva Zelandia

(Julio, 2011)

En septiembre se celebrará el mundial de Rugby en Nueva Zelandia. Cuando Los Pumas lleguen a la tierra de los temidos All Blacks se encontrarán con un país rico y moderno. Al caminar por las calles de Auckland observarán prosperidad por doquier: el PBI per cápita neozelandés más que duplica el argentino. Antes de entrar en los estadios de Wellington, su capital política, admirarán los beneficios de una sociedad más equitativa. Al recorrer tanto la isla del norte como la patagónica isla del sur envidiaran el nivel de vida de sus habitantes: Nueva Zelandia rankea tercera en el Human Development Index (2010), detrás de Noruega y Australia. Situando a la Utopía como un ideal inalcanzable, Nueva Zelandia es de los países que más se le asemejan. En cambio Argentina, con un cuarto de su población bajo la línea de pobreza, no.

A pesar de ello, Argentina y Nueva Zelandia comparten varias similitudes. Ambos países se encuentran en el hemisferio sur y alejados de los principales centros económicos, financieros y políticos. En ambos hay aproximadamente quince habitantes por cada kilómetro cuadrado de tierra. Ambos cuentan con abundante tierra fértil y clima templado. Ambos fueron colonias que luego se independizaron. Ambos recibieron inmigración europea. Ambos tenían nativos celosos de sus tierras lo cual significó conflicto y violencia con los inmigrantes. Ambos países cuentan con ventajas comparativas en la producción agropecuaria.

Cien años atrás ambos fueron de los países más ricos del planeta. El siguiente gráfico muestra la evolución del PBI per cápita para sendos países. Las series fueron tomadas de Maddison y Ferreres. Representan dólares internacionales de 1990 (Geary-Khamis).




Con finalidad comparativa, otra manera de ver estas estadísticas es tomando el PBI per cápita relativo. Es decir, el PBI per cápita argentino divido el neozelandés. La serie histórica aparenta tener forma de U invertida, significando dos etapas: una de convergencia, en donde la Argentina crecía más que Nueva Zelandia, y otra de divergencia, en donde ocurrió lo contrario. La linea roja es simplemente una línea de tendencia.



Cinco años antes de la creación del Virreinato del Rio de la Plata, del otro lado del mundo el explorador inglés John Cook recién pisaba tierra en New Zealand, en ese entonces habitada por violentos maoríes que disfrutaban de los últimos lujos del neolítico. Argentina se independizó en 1816 mientras que Nueva Zelandia recién se estableció como colonia con el polémico Tratado de Waitangi en 1840, firmado entre la corona británica y jefes maoríes.

Las décadas de 1850 y 1860 fueron testigos de guerras civiles y conflictos armados en ambas regiones: En Nueva Zelandia el Imperio Británico contra tribus maoríes, en Argentina una mescolanza de unitarios contra federales, guerras contra países limítrofes, rebeliones de caudillos y campañas militares contra los nativos. De mas está decir que en ambas regiones la violencia e incertidumbre interna imposibilitó el progreso y que recién para 1870 se consolidó un orden institucional favorable.

A pesar de los conflictos iniciales y del orden tardío, a principios del siglo veinte ambos países eran de los mayores productores y exportadores de materias primas del mundo. Esto le permitió disfrutar de los mayores estándares de vida del mundo. Para 1930, Argentina se mostraba ante el mundo orgullosa y educada. Nueva Zelandia aún sufría las trágicas pérdidas humanas de sus soldados en frentes europeos, lo cual se repetirían en la Segunda Guerra Mundial.

El detenimiento del comercio internacional en 1930 causó estragos políticos en ambos países: el intervencionismo estatal aumentó, provocando estancamiento económico. A su vez, la Gran Depresión obligó a Inglaterra a darle la espalda a Argentina, pues pasó a privilegiar con libre comercio solamente al Commonwealth. El impacto inmediato de la Gran Depresión fue menor en Nueva Zelandia que disfrutaba los beneficios relativos de lo acordado en la Conferencia de Ottawa. Por otro lado Argentina , sujeta a las duras condiciones del criticado pacto Roca Runciman, no tuvo otra alternativa que renunciar su pertenencia informal del Imperio Británico. Tal fue la magnitud de la crisis económica, que la misma indujo una crisis política que inicio el triste período de golpes de estado y atropellos democráticos.

A pesar de un menor impacto inicial en Nueva Zelandia, la Gran Depresión impactaría de forma permanente en ambos países, que tarde o temprano sufrirían menor crecimiento económico producto de la intervención estatal, la sustitución de importaciones, la inflación y el riesgo político. Ambas historias son en cierta medida historias de “fracaso económico”: A lo largo de los últimos 140 años, ambos países pasaron de pertenecer al grupo selecto de países ricos del mundo a ser cien años después alrededor de mitad del PBI per capita de los lideres.

El siguiente gráfico ilustra el PBI per capital relativo de ambos países comparado al PBI per cápita de Estados Unidos (Que sirve de proxy de los países más ricos del mundo). Asimismo indica en negro la tendencia lineal negativa de dicha relación.



El gráfico es sorprendente, pues indica que la caída relativa neozelandesa (desde su pico histórico en 1880 hasta la actualidad) es aún más grande que la Argentina. Nueva Zelandia fue en 1880, y junto a Australia, el país más rico del planeta. Por otro lado Argentina, para finales del siglo XIX, disfrutaba el mismo PBI per cápita que Estados Unidos.

Inflación
Para revertir el estancamiento prolongado, a partir de la década del ochenta Nueva Zelandia se modernizó desregulando y abriendo su economía, patrón similar al tibio intento argentino de la década de 1990. Al mismo tiempo, y conscientes de los costos de inflación en materia de crédito a largo plazo, inversión y distribución del ingreso, ambos países implementaron reformas monetarias con el fin de independizar al Banco Central. Sin embargo, mientras que la Argentina implementaba una Convertibilidad en 1991 para salir de una hiperinflación, Nueva Zelandia innovó hacia una política monetaria de “Inflation Targeting”, que fue pionera y luego copiada por países como Israel, Brasil y Chile. El Inflation Targentig probó ser más eficiente, pues a la vez que asegura una inflación baja y controlada, brinda cierta flexibilidad cambiaría que permite absorber shocks negativos.




Desde entonces Nueva Zelandia disfruta de un Banco Central independiente y una inflación anual promedio del 3%. Nueva Zelandia tiene desde 1989 una unidad de cuenta. Por otro lado Argentina tiene un Banco Central dependiente que no duda en devaluar para financiar al Poder Ejecutivo y que calla ante la manipulación estadística de una inflación diez veces mayor a la neozelandesa y de las más altas del mundo.
La reserva Federal de Nueva Zelandia es consciente que no puede modificar permanentemente el Tipo de Cambio Real. El Poder ejecutivo de dicho país sabe, a su vez, que el Tipo de Cambio real no asegura la prosperidad, ni que la depreciación del mismo brinda competividad a sus exportaciones. En Argentina, en cambio, se utiliza al argumento de “competividad” para poder devaluar y consecuentemente cobrar el impuesto mas regresivo, silencioso e inconstitucional: el impuesto inflacionario.

Apertura comercial: Beneficios materiales e institucionales
Nueva Zelandia tiene claro que un país prospera explotando sus ventajas comparativas y no buscando sustituir importaciones. Reconoce que el sector de servicios el mayor de la economía y que el libre comercio incentiva la innovación en industrias de todo tipo tal como la agroindustria (productos lácteos con valor agregado), el cine (El Señor de los Anillos), el deporte (Náutica) y el turismo. Es de los países más abiertos del mundo y prácticamente no tiene retenciones a la exportación ni aranceles a la importación. También reconoce los beneficios materiales e institucionales de una apertura multilateral: en 2008 fue el primer país en firmar un tratado de libre comercio con China.

Nueva Zelandia disfruta de una ventaja comparativa, pues en ella abunda la calidad institucional. Evidencia objetiva se puede verificar en rankings como el “2011 Index of Economic Freedom”, donde este país se ubica en cuarto lugar, 134 puestos delante de Argentina. Sin embargo, la abundancia de este factor institucional no se debe a que son producto del Imperio Británico. La estabilidad y la calidad institucional son garantizadas por la incorporación al mundo. Esta reciente re-incorporación al mundo se logró mediante los tratados de libre comercio, que no solo promueven la eficiencia producto de aprovechar las ventajas comparativas, sino que promueven la estabilidad de reglas. Nuestros vecinos chilenos, que a su vez tienen un tratado de libre comercio con Nueva Zelandia, han implementado políticas muy similares a las neozelandesas: Inflation Targentig y Tratados de libre comercio.

Argentina tiene un largo y prometedor siglo por delante. Instituciones que aseguren el libre comercio y la estabilidad monetaria son la clave del progreso. De sus habitantes depende elegir el autismo del último siglo o el mundo del nuevo milenio. Nueva Zelandia, como tantos otros países, nos enseña el camino para lograr aquella próspera y equitativa Nueva Argentina que tanto añoramos.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Risk Free? Un Requiem

Riesgo país de EEUU... riesgo mundial

Sovereigns listings by Standard & Poor's as of August 2011:

  • Green - AAA
  • Turquoise - AA
  • Lighter blue - A
  • Darker blue - BBB
  • Purple - BB
  • Red - B

File:World countries Standard & Poor's ratings.png


martes, 9 de agosto de 2011

Redistribución egoísta

El otro día en el tren, mientras volvía de trabajar, uno de los pasajeros comenzó a reírse a carcajadas y hablar solo. Borracho, con pinta de homeless con todos los atributos que ellos significa: olor, suciedad, etc. Luego se paró y comenzó a deambular a los tropezones por el vagón, hablándole a la gente, ofreciendo medialunas, cantando, preguntando...

Notaba una cierta tensión y miedo entre los demás pasajeros. Incertidumbre, incomodidad. Unas señoras atrás mío murmuraban sobre él. Los demás a su vez trataban de ignorarlo.

Luego de varias estaciones bajó del tren, la gente suspiró y surgieron sonrisas de alivio. La señora atrás mío, ahora alegre, le decía a su compañera, que bueno que nos lo sacamos de encima.

¿De dónde surge esta demanda por "sacarse de encima" (no ya del vagón sino mediante políticas publicas) la pobreza?

Es claro que la pobreza, al igual que la desigualdad, es un mal público, algo no deseado por la gente. Pero, ¿de donde surge esta aversión?

¿Es por altruismo, es decir por empatía y solidaridad? ¿O acaso surge del egoísmo, para evitar los costos sociales de la desigualdad, sus externalidades? (Me refiero a la aversión genuina a la desigualdad o pobreza, no aversión pública con fines políticos o como señal -hipócrita- de compromiso social)

lunes, 8 de agosto de 2011

Inflation Targeting y demanda de dinero

Es posible implementar Inflation Targeting en Argentina?

Una política monetaria de Inflation Targeting es inviable sin un banco central independiente y sin una demanda de dinero estable. Es claro que el Banco Central argentino no es independiente y es improbable que dado el pobre marco institucional argentino-la reversibilidad de sus instituciones-, alguna vez lo sea. Pero, es inestable la demanda de dinero en Argentina?

A continuación presento dos preguntas -y las excelentes respuestas- que le hice al respecto a un blogger en su post reciente, "Devaluacionitis". Por último agrego unos gráficos y comentarios.

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Pregunta A)
"El problema de fondo es la independencia del Banco Central. Con un Banco Central independiente y burócratas técnicamente competentes, es sencillo conseguir inflación baja con moneda propia. No cree viable la implementación de Inflation Targeting, tal como lo hicieron Brasil y Chile, emulando al pionero Banco Central de Nueva Zelandia?"

Respuesta A)
"1) El problema de fondo es la histórica reversibilidad de las instituciones económicas argentinas. 2) Creo que un inflation targeting está destinado al fracaso tanto por razones técnicas como políticas: a) El IT es una política heterodoxa que exige estabilidad, o por lo menos previsibilidad, de la velocidad de circulación del dinero. Consiste en acomodar la tasa de crecimiento monetario a la velocidad de circulación a fin de que la tasa de inflación converja con el paso del tiempo en un cierto nivel, por ejemplo, 2% anual. Si la velocidad se comportara como un parámetro, el IT se transformaría en una política monetaria activa clásica y funcionaría. Pero si la velocidad fuera inestable, como pasa en una economía bimonetaria o dolarizada como la argentina, es probable que un súbito aumento de la velocidad no se pueda neutralizar por medio de una contracción de la oferta y que el programa de estabilización fracase. Ya que, en rigor, lo que el policy-maker debe estabilizar es la velocidad de circulación o la cantidad demandada de dinero. ¿De qué depende esta variable? De la tasa espeda de devaluación. Luego, el IT se transformaría en una política cambiaria activa y también funcionaría. Como en la Argentina un tipo de cambio fijo, o una convertibilidad, es una política fundamentlmente reversible, creo que lo mejor es reemplazar la moneda nacional por una de reserva o incluso por una moneda sudamericana. 3) El obstáculo político a la implementación de un IT exitoso es la poca consistencia temporal de la política económica argentina. Aun en el mejor escenario posible: con velocidad constante, lloverían presiones para emitir dinero fuera de programa a fin de hacer mil cosas: cubrir un déficit fiscal, aumentar el crédito bancario, reactivar la economía, o simplemente devaluar (pensá que un IT tendería a elevar la tasa de interés y bajar el tipo de cambio)."

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Pregunta B)
"Gracias por su detallada respuesta sobre el Inflation Targeting. Intuía su respuesta, tanto las razones políticas como económicas. Concuerdo en que la reversibilidad de las instituciones económicas argentinas imposibilitaría una política monetaria de tal naturaleza y que por ende resulta óptimo adoptar otra moneda estable e importar inflación baja. Sin embargo, no termino de comprender las razones técnicas/económicas, pues ignorando outliers como la hiperinflación (Brasil también sufrió una), la velocidad de circulación es estable, aún en economías bimonetarias como la Argentina. Con un Inflation Targeting genuino no se esperan grandes devaluaciones que afecten la demanda de dinero, sino sutiles apreciaciones o depreciaciones que no creo que afecten la demanda de dinero transaccional. Gracias."

Respuesta B)
"La velocidad es estable porque el tipo de cambio (o la tasa de devaluación de la moneda nacional) es estable y previsible. A su vez, esta estabilidad y previsibilidad se debe a que el banco central tiene una montaña de reservas intern’les listas para intervenir en el mercado de cambios. Así es aquí. El mercado de cambios es el foco de la especulación macroeconómica argentina. La relación entre el dólar y los brasileños es distinta; habría que ver su historia inflacionaria. Si el BCRA no tuviera reservas, apuesto a que el tipo de cambio subiría por precaución ante el menor riesgo, aun con promesa de emisión cero. Hay grandes ejemplos de la relación entre reservas intern’les y velocidad de circulación. El "milagro de Bresciani-Turroni", referido a la hiperinflación alemana, es el ejemplo clásico. En medio de la crisis del corralito publiqué en Ambito Financiero este artículo. Te puede dar una buena idea del comportamiento histórico de la velocidad: http://www.jorgeavilaopina.com/?p=38"

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A continuación presento tres gráficos.

Demanda de dinero y ajuste logarítmico 1900-1986:


Notar que es una demanda de saldos reales ajustado por el producto de ese período: m=M/(PY). Es decir, el eje derecho mide la famosa k de Cambridge.

Incorporemos ahora la serie de tiempo hasta el año 2004, incluyendo la hiperinflación:


Este segundo gráfico muestra mas disparidad en la muestra. Por de pronto, en 1988 y 1989, años correspondientes a la hiperinflación, hubieron tasas de interés nominales altisimas. A su vez, debajo de la curva roja se observan otro grupo de puntos con baja tasa de interés y baja demanda de dinero: dicho grupo corresponde a la década de 1990, con baja inflación pero baja monetizacion de la economía (baja demanda de dinero) luego de la hiperinflación.

La inversa de la demanda de dinero es la velocidad de circulación del mismo, es decir la cantidad de veces que en promedio circula un billete en un determinado periodo de tiempo. El siguiente gráfico -clickear para agrandar- ilustra la evolución temporal de la velocidad de circulación del dinero. V=(PY)/M


El gráfico es sugestivo: la velocidad de circulación fue numéricamente "estable" hasta 1975, cuando -producto de la alta inflación- la misma se elevó hasta alcanzar su pico en la hiperinflación de 1989. Desde entonces -y exceptuando la devaluación del 2001- la velocidad muestra una tendencia decreciente.

El período 1975-2004 fue uno de variación en la demanda de dinero y en la velocidad de circulación. La demanda de dinero en Argentina varía mucho, pues la inflación esperada varía mucho.

Es estable la demanda de dinero en Argentina? Es predecible, aún en un país desorbitadamente inflacionario como la Argentina? O la única restricción a la implementación de un régimen monetario que asegure inflación baja es política, y no económica?

Mi intuición me dice que lo que nos limita son nuestras instituciones inestables, no la demanda de dinero inestable.


martes, 2 de agosto de 2011

Beneficios de la apreciación real

Durante el 2011 vinieron o vendrán Keith Jarret, Jack Jonhson, Devendra Banhart, Pearl Jam, The Strokes, Red Hot Chilli Peppers, U2, Muse, etc, etc.

Recitales -transables- internacionales...precios internacionales. Quizás alguno iré a ver.

viernes, 29 de julio de 2011

Default: que nos dice la historia

"...We find that serial default is a nearly universal phenomenon as countries struggle to transform themselves from emerging markets to advanced economies. Major default episodes are typically spaced some years (or decades) apart, creating an illusion that “this time is different” among policymakers and investors. A recent example of the “this time is different” syndrome is the false belief that domestic debt is a novel feature of the modern financial landscape..." Fuente: Reinhart y Rogoff (2008)

Porcentaje de países en Default: 1800-2006. (sobre una muestra de 66 países)
Países en default, ajustado por ingreso relativo mundial.


Sobre USA: "...Table 1 flags which countries in our sample may be considered default virgins, at least in the narrow sense that they have never failed to meet their debt repayment or rescheduled. One conspicuous grouping of countries includes the high-income Anglophone nations, the United States, Canada, Australia, and New Zealand..."

Sobre Grecia y España: "...Interesting recent cases include Greece and Spain, countries that appear to have escaped a severe history of serial default not only by reforming institutions, but by benefiting from the anchor of the European Union...Of course, if history tells us anything, it is that we cannot jump to “this time is different” conclusions. In particular, concluding that countries like Hungary and Greece will never default again because “this time is different due to the European Union” may prove a very short-lived truism..."

jueves, 28 de julio de 2011

La palabra que está de moda: Default

Las deudas son tan antiguas como la civilización humana. Preceden al dinero. Los defaults también.

Estos días se está hablando mucho de hipotéticos defaults de la deuda soberana de varios países: Principalmente de Grecia, pero increíblemente también de Estados Unidos. El mero hecho de considerar un Default de Estados Unidos ya es un estado de naturaleza altamente improbable. Un bono del tesoro americano es el activo libre de riesgo por excelencia!

Ya mencionamos superficialmente al caso griego acá. También acá hay un buen gráfico de la evolución de su riesgo país y el comentario de Krugman comparando Argentina hace una década con la Grecia actual.

La Blogosfera no se ha quedado callada. Este post nos informa que mientras Estados Unidos es solvente, Grecia no lo es. Sin embargo no contesta una pregunta básica: si Grecia es insolvente, porque se la rescata?

Una posible respuesta está en este otro post, que es altamente recomendable y que encierra un idea muy interesante: los rescates se destinan a los acreedores, no al deudor. Puesto en otras palabras, se rescata a los entes privados que compraron la deuda soberana, no a los Estados que la crearon. Hasta ahora suena como cualquier otra teoria conspirativa. Pero la lógica viene a continuación.

Los rescates tienen el fin de transferir la deuda pública desde manos privadas hacia organismos interncaionales (FMI, UE, BCE). La razón de fondo es esta: Ya no se duda de que Grecia va a defaultar su deuda. El tema es que si esta deuda la poseen instituciones financieras privadas, Europa puede colapsar. En cambio si esta deuda la posee el FMI, no.

En otras palabras, el rescate no tiene el objetivo de evitar un Default griego, sino de reducir los costos globales del mismo. Como le comenté a Larry: "Sin embargo, el papel del FMI es clave para evitar el contagio internacional. Rescatar a los acreedores es el medio, no el fin"

A lo que respondió preguntando si dicho fin justificaba los medios.

Aún bajo esta nueva mirada de los rescates, no estoy en condiciones de juzgar sus costos y beneficios esperados. Sin embargo, lo único que puedo agregar es que representa otro complejo caso de riesgo moral, en donde las externalidades negativas de dejar quebrar una institución financiera privada pueden llegar a ser catastróficas.

A su vez, uno se puede preguntar si los costos globales de un default griego sin rescate son mayores a los costos que pagarán los contribuyentes de los organismos internacionales por el rescate (es decir, los ciudadanos comunes europeos por ejemplo)

Obviamente que no son simples y objetivos cálculos de costo y beneficio lo que determina el rescate. Hay intereses enormes y problemas de acción colectiva. Por un lado existe el lobby de un sector: el sector privado que especula con deuda soberana. Claramente tienen un incentivo enorme a ser rescatados, mientras que el costo esperado de financiar el rescate para cada ciudadano es difuso, ambiguo y pequeño.

PD: Me pregunto si existe algún modelo que indique que bajo ciertos supuestos es óptimo limitar o incluso prohibir la posibilidad de toma de deuda publica por parte del Estado. Puede ser por ejemplo por motivos intergeneracionales o de incentivos de políticos y del "país" no alineados?